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domingo, 26 de mayo de 2013

Carmen Amaya, la bailaora (exposición)

Exposición de fotos de Colita y Julio Ubiña (hasta el 7 de julio 2013, en Barcelona)

La llamaron Diosa de fuego. Le atribuyeron adjetivos varios: apasionada, racial, fuerte, salvaje, violenta… Revolucionó el baile flamenco por saber ser diferente. Triunfó en Europa y en todo el continente americano, y su amigo John S. Wilson le regaló una “masia” catalana en Begur para que tuviera algo de su propiedad. Allí murió en 1963, demasiado joven, incluso para alguien que ya lo ha dado todo.
      Vista la exposición -en blanco y negro- recomiendo en particular los retratos de la barcelonesa Colita. En la que muestro aquí, Carmen se parece a la mejicana Teresa, la protagonista de La reina del sur, novela de A. Pérez-Reverte. Sin embargo mi retrato preferido es uno en que sale voluntariamente desenfocada. Colita ha conseguido retratarle el alma, un alma sensible, débil y dolorida.
     
Me gusta especialmente la siguiente anécdota: estando la bailaora gitana en Nueva York, tuvo el capricho de comer sardinas. Compró un kilo y las frió en la mejor suite del Waldorf Astoria, donde se alojada, causando miles de dólares en pérdidas materiales.