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lunes, 26 de junio de 2017

Me voy...

Ha entrado el verano, para muchos la parte alegre del año. Sol, fiesta y mar o montaña se conjugan para remontar los ánimos y hacer que todo parezca más rosa que gris. Para mí este verano de 2017 representa sobre todo cambio. Esta palabra, “cambio”, siempre me ha gustado. Él ha sido mi aliado en cualquier contexto, en cualquier época de mi vida. Ahora lo espero con ilusión porque sé que tampoco me fallará.
   Dejo Barcelona (gente y ruido) y mi trabajo de siempre (estrés y tedio). Pronto cumplo 63 años y, con más de 37 trabajados, ya toca. Me jubilo. Ante mí se abre tal abanico de posibilidades –de aprender, conocer o hacer-, que he decidido poner a descansar mis blogs por una temporada.
   Hoy por hoy no tengo nada que decir, así que prefiero callar.
   ¡Nos vemos en enero de 2018!
   ¡Siempre con ilusión!
Siempre mirando al futuro y apostando por los cambios.
(foto libre de www.pixabay.com)

domingo, 14 de mayo de 2017

Obesidad y pruebas médicas

Trabajo en un S.D.P.I. (Servicio de Diagnóstico por la Imagen) de la primaria. Parte de mi trabajo consiste en practicar ecografías a gente de todas las edades y volúmenes. Sí: volúmenes. A veces mi brazo derecho, estirado al máximo, y mi cuerpo casi tumbado, no alcanzan a poner el transductor sobre la fosa lumbar izquierda del paciente para visualizar el riñón… y mi anatomía es perfectamente normal. A veces me resulta imposible dar con la próstata sin destrozar mi muñeca, que no consigue flexionarse contra un abdomen voluminoso y a tensión… y soy una mujer fuerte.
   Lamentablemente resulta cada día más frecuente encontrarse con obesos tumbados en la camilla de ecografías o en la sala de radiología. A menudo son personas inmensas con barrigas descomunales, con un perímetro abdominal de infarto, nunca mejor dicho en una sociedad donde para concertar un seguro de vida te obligan a declararlo, y en la que la prevención de las enfermedades cardiovasculares requiere una cintura de menos de 80 centímetros en la mujer e inferior a 94 en el hombre.
   Aun reconociendo que, sorprendentemente, alguno de estos pacientes es de fácil diagnóstico por ultrasonidos, lo habitual es que no sea fácil extraer todo el jugo posible de una ecografía, una prueba sencilla, cómoda para médico y paciente, y muy resolutiva.
   Si hablamos de diagnóstico radiológico, la radiología directa y el utillaje que conlleva se hallan a años luz de técnicas más antiguas en cuanto a calidad de imagen y facilidad diagnóstica. Sin embargo, aunque las mejoras son obvias para los obesos, debe destacarse un aspecto. El aparato automático ofrece a los TER (técnicos en radiología, los que “hacen las fotos”) un estándar de dosis y permite especificar si el paciente es delgado, mediano o gordo. Dicho eso, al hacer el disparo, él mismo dosifica la radiación, cortando la dosis que emite el tubo cuando cree que la imagen será suficientemente buena. Así pues y en general, a mayor volumen corporal, mayor irradiación recibe el paciente.
   Visto desde la asistencia primaria, los datos son muy preocupantes. Hoy la obesidad afecta un 13% de la población mundial (incluye países de delgados y famélicos). En 2025 se espera que afecte a un 20%. Y va al alza…
(Foto libre de Pixabay.com: Lago Constanza)


domingo, 19 de febrero de 2017

Nanorobots: expectativas

Un nanorobot o nanobot es un artilugio microscópico móvil, compuesto por dos fragmentos manipulables de ADN. Se prevé que puedan programarse para su uso en diversos campos como la medicina, el medio ambiente o la alimentación. Veamos solo 10 de sus utilidades médicas. La revolución ya está en marcha.
1-Transportar fármacos (por vía oral o endovenosa) a su lugar de acción usando para ello nanobots biodegradables.
2-Ordenar a las células cancerosas que se autodestruyan, gracias a un nanobot de material genético capaz de llevar moléculas a las células que lo requieran.
3-Reemplazar neuronas afectadas por la enfermedad de Alzheimer o de Parkinson.
4-Buscar y combatir virus y bacterias en el sistema inmunológico.
5-Prevenir ataques epilépticos desde el cerebro.
6-Combatir la infertilidad masculina liberando espermatozoides en lugares predefinidos.
7-Curar enfermedades de la piel incluyendo nanorobots en cremas y compuestos.
8-Tratar enfermedades gastrointestinales, gracias a la alta resistencia de los nanobots.
9-Identificar el sarro y la caries dental y combatirlos; para ello se pondrán en cepillos de dientes.
10-En el 2030 los nanorobots serán capaces de extraer la memoria del cerebro de un fallecido (según Raymond Kurzweil).
Dicen los investigadores que el uso cotidiano de nanorobots está cada día más cerca. Sospecho que pronto veremos hecha realidad la fantasía de ciencia ficción de Isaac Asimov “Viaje alucinante”.
Recomendación Twitter: seguir a @SamuelNanobots

(Foto libre de pexels.com: “nanobot with particle of dust”).

viernes, 20 de enero de 2017

Marihuana y otros consumos.

La legalización de la marihuana en California es una forma de admitir una realidad: la existencia de muchos consumidores de esta droga “blanda” cuyo uso, como el de las “duras”, va en aumento en todo el mundo. No faltan motivos a favor y en contra de esta normativa. Quienes la apoyan creen que la legalización de las drogas unida a una educación correcta es la mejor estrategia para luchar contra la drogodependencia. Los detractores opinan que esta medida no solucionará el narcotráfico ni la corrupción ni la violencia actual y que creará aún más adictos.
   Desde un punto de vista médico la marihuana tiene efectos beneficiosos sobre la salud en el tratamiento del dolor, como antiinflamatorio, como relajante muscular e inductor del sueño, entre otros. Pero en exceso produce una atrofia de la actividad neuronal que afecta la memoria, el aprendizaje y el autocontrol; el impacto mayor ocurre en los consumidores adolescentes en quienes es capaz de hacer perder un promedio de 8 puntos de coeficiente intelectual.
   Sin embargo, la droga más consumida en la mayoría de países, el alcohol, es y ha sido legal siempre (salvo algún caso puntual) y está socialmente aceptada a pesar de los muchos problemas que su ingesta excesiva provoca. Contrariamente al cannabis, un médico no recomendaría el alcohol por sus efectos beneficiosos. Es un depresor del sistema nervioso central, un tóxico que, vehiculizado por la sangre, alcanza todos los órganos y sistemas corporales. Su uso diario y abusivo se manifiesta en cambios de personalidad y carácter.
   La dificultad que representan ambas drogas para el individuo es saber diferenciar el uso del abuso. La mayoría de nosotros consume una o ambas ocasionalmente y en sociedad. En el caso del alcohol la O.M.S. considera bebedor de riesgo quien toma regularmente y a diario más de 40 gramos de alcohol puro= 4 UBE (mujer) y más de 60 gramos= 6 UBE (hombre). Una UBE=10 gramos. Estas cantidades equivalen a menos de lo que pensamos. Ejemplo: 100 cc (unos 3 dedos en una copa) de vino de 13º= 10,4 gramos de alcohol puro, algo más de 1 UBE (lo mismo que una caña, un carajillo o un vermú). El hígado sano metaboliza 1 UBE cada 90 minutos. Más información aquí.
   En el caso de la marihuana no he encontrado lo que se considera un consumo de riesgo, pues su toma suele ir unida a la de otras substancias psicoactivas. En 2015 estas causaron más de 450 000 muertes (datos OMS, informe EB 140/29, 28-11-2016).
   El ser humano siempre ha consumido drogas. Muchos son los motivos que le impulsan a hacerlo: personales (curiosidad, aburrimiento, hastío, rabia…), del entorno (marginación, facilidad de acceso, presión social…) u otros; motivos, todos ellos, superficiales. El núcleo de la cuestión radica en la extrema dificultad de adaptación del homo sapiens a un mundo que muchas veces no entiende aunque forma parte de él, a su propio yo desconocido y a unas reglas de convivencia que no acepta. Por encima de todo está la conciencia de su insignificancia dentro del universo. Lo único que puede protegerle de las adicciones es el autoconocimiento en profundidad, la valoración lúcida de sus capacidades, la aceptación de sus límites y la puesta en práctica de aficiones y proyectos que llenen el vacío existencial. Todo ello, claro está, requiere un trabajo personal constante, algo que la natural pereza del individuo con frecuencia impide.

 (foto libre de Dreamstime)