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lunes, 24 de octubre de 2016

Ovario artificial y reproducción del futuro

El ovario artificial es un órgano de laboratorio similar al de las mujeres en el que se pueden desarrollar ovocitos hasta convertirlos en óvulos maduros. Su utilidad consiste en solucionar problemas reproductivos y estudiar la acción de algunas substancias.
   Ya pueden extraerse óvulos inmaduros de pacientes sometidas a quimio o radioterapia para hacerlos madurar en el ovario artificial y reimplantárselos en un futuro. El equipo de Sandra Carson ha conseguido así suplir la función ovárica en enfermas de cáncer. El proceso no está exento de dificultades: los ovarios solo vuelven a trabajar durante un tiempo y no se certifica que al reimplantar el tejido obtenido no existan células malignas que puedan reactivarse en el cuerpo de la mujer, un grave inconveniente que la Universidad de Brown intenta resolver con el uso de la ingeniería de tejidos en tres dimensiones para la maduración in vitro de ovocitos.
   La ciencia reproductiva avanza a pasos de gigante gracias a las infinitas posibilidades de las células madre, que están en el centro de esa nueva rama de la ciencia que no para de avanzar pese a las consideraciones éticas que plantea. El futuro en este campo prevé niños concebidos con pseudoesperma y gestados en un útero artificial, hijos de un solo progenitor…, dando paso a infinidad de posibilidades para todo tipo de parejas e individuos.
   ¿Cuánto falta para ello? Según la científica Aarathi Prasad, menos de 40 años.

miércoles, 12 de octubre de 2016

La "magia Botox" en la migraña

Quien más quien menos conoce la toxina botulínica, famosa por la marca BOTOX®, y sabe que corrige las arrugas de expresión gracias a su efecto paralizante del músculo. Esta substancia tiene además numerosas aplicaciones: estrabismo, dolores vertebrales, sudoración intensa, contracciones musculares involuntarias anómalas, incontinencia urinaria en parapléjicos… Pero vamos a referirnos a su eficacia en la migraña crónica.
   Consiste esta en un síndrome de prevalencia familiar, con ataques recurrentes de dolor de cabeza, intolerancia a la luz y al ruido, náuseas y/o vómitos, durante 15 o más días al mes. El bótox en este caso permite sobre todo reducir la intensidad del dolor. Se administra en unos 12 a 30 puntos de la cabeza en inyección subcutánea o intramuscular poco profunda, bastando de 100 a 150 unidades (una ampolla o una y media) con una frecuencia trimestral. Las contraindicaciones son escasas, pues el tratamiento es local y no suele absorberse en sangre.
   Aunque no se conoce su causa exacta, parece ser que la migraña deriva de una hiperexcitabilidad de la corteza cerebral occipital, o sea de un problema neurogénico, y no vascular como se pensaba antes. Por ello las investigaciones se han encaminado a fármacos que actúan sobre las terminaciones nerviosas.
   Aún no se ha sacado al bótox todo su potencial, precisándose para ello estudios de mayor calidad. Sin embargo su amplia difusión va por delante de la evidencia científica, un peligro si se recuerda que se trata de una potente neurotoxina de efectos desconocidos a largo plazo.


martes, 4 de octubre de 2016

Gestación diagnosticada a las 27 semanas (unos 6 meses y medio)

Parece increíble, ¿verdad? Pues yo misma abrí la radiografía en mi pantalla Barco. Llamé en seguida al TER. “Tiene 19 años, ha llegado hace unos meses de Pakistán y no habla nada. En la historia pone que no ha tenido relaciones sexuales”.
   ¡Acabáramos! Busqué su historial: 25-5-16, consulta por vómitos matutinos; 12-6-16, se visita en ginecología por amenorrea secundaria; 25-9-16, consulta por algias pélvicas y se solicita la radiografía de abdomen.
   ¿Cómo es posible que nadie haya pensado en un embarazo?
   Respuesta: la paciente estuvo acompañada en todo momento por su padre, que se negó a que fuera explorada, respondió de su virginidad y no quiso ningún traductor; la joven iba cubierta con ropa informe de pies a cabeza y no abrió la boca en ningún momento.
   Según la ecografista que la visitó luego, se trataba de una paciente delgada, de abdomen casi no abultado, tensado por una antigua cicatriz de quemadura. Por supuesto conocía su estado, pero estaba aterrada ante un padre dominante que casi perdió los nervios al descubrirse el pastel y al saber que su “yerno” era un primo que se había quedado en Pakistán. En cuanto asumió el hecho, quiso que fuera practicado un aborto, petición denegada por lo avanzado del embarazo. Se le propuso dar el bebé en adopción.
   Mientras, solicité una estimación de dosis recibida a ACPRO, y resultó ser de 0,43mGy en útero, desdeñable en un feto ya formado.
Mi pregunta como médico:
¿Debe el colectivo renunciar a desempeñar correctamente su trabajo (interrogar, explorar…) por exigencias del paciente e incluso del acompañante?
Mi conclusión:
Dejando a un lado el trasfondo cultural y social del caso, ¿cómo es posible que un médico no sepa que “mujer joven con amenorrea y vómitos igual a embarazo hasta que no se demuestre lo contrario”? ¿Por qué nadie le hizo un simple test para descartarlo?
   Estimado colega, me interesa tu opinión; deja un comentario.

   Gracias por compartir.