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miércoles, 23 de octubre de 2013

Esclavos de hoy

No puede decirse nada bueno de la esclavitud de uno mismo, por ejemplo la adicción a tóxicos, pero como mínimo comporta casi siempre una decisión personal. En cambio la debida a terceros es indigna y degradante. Las organizaciones en pro de los derechos humanos han contabilizado a día de hoy 29,8 millones de esclavos en el mundo. Un total de 162 países son los culpables de estas cifras. La India, China, Pakistán, Nigeria, Etiopía, Rusia, Tailandia, la República Democrática del Congo, Myanmar y Bangla Desh juntos conforman el 76% de este total. La India detenta en números absolutos la cantidad más numerosa de esclavos modernos: 14 millones; las causas son la pobreza, la dificultad en el cambio de las costumbres sociales (castas) y la no aplicación de las leyes en contra. Mauritania es la reina en cuanto a porcentaje: 150 000 de una población de 3,8 millones. Uno de los motivos más abundante de esclavitud es el pago de deudas mediante trabajo, sobre todo en la India, donde una ley ya abolía este sistema en 1976. No olvidemos que los países desarrollados mantienes a los que no lo están bajo un régimen de explotación ni que persiste la venta y el tráfico ilegal de personas, las víctimas del cual son los niños, los pobres, las mujeres, los inmigrantes y las minorías étnicas y raciales. Los motivos para esclavizar son diversos. Vietnam obliga sus ciudadanos a hacer trabajos públicos en beneficio del desarrollo económico. La República Centroafricana, Sierra Leone y Tanzania, por citar unos pocos, reclutan niños para sus conflictos armados. Los EUA permiten que organizaciones privadas contraten a prisioneros y en China los trabajos forzados están incluidos en las penas. Chicas menores de edad son captadas con promesas de trabajo y obligadas a prostituirse para pagar la deuda generada por el transporte. En Perú, Bolivia, Guatemala, Congo... los niños van a las minas a los 7 años. Los inmigrantes del sur de Asia alimentan el motor de la economía de los países del Golfo Pérsico, abusados, discriminados y sin protección gubernamental. Los niños rumanos son explotados por sus propios padres, que los obligan a robar, dada su inmunidad frente a la ley por ser menores. ¿Qué puede hacerse? Promover el control a nivel local, nacional e internacional, fomentar una buena educación, interesarse por el individuo y la sociedad, dictar leyes y aplicarlas, informar y denunciar, no discriminar por motivos raciales o de género. Es evidente que la reducción (mejor la abolición) de la esclavitud del siglo XXI exige una implicación activa, no solo de los gobiernos sino de toda la sociedad. (Datos de Unicef, BBC World, Walk Free Foundation)

miércoles, 16 de octubre de 2013

El misterio de la creación artística

Un amigo escritor me regaló una pequeña joya: “El misterio de la creación artística”, un texto de treinta páginas donde Stephan Zweig se pregunta cómo es posible que un simple mortal, un hombre semejante a otros en múltiples aspectos, sea capaz a veces de dar vida a una obra inmortal. No es tarea fácil descubrir qué le sucede al artista antes y durante el proceso creativo, sobre todo por tratarse de un secreto pocas veces revelado. ¿Son conscientes los poetas, pintores o músicos, de lo que les acontece al escribir, pintar o componer? ¿Se trata de algo extraterrenal? ¿Tiene que ver con lo sobrenatural o lo divino? Zweig opina que el artista no tiene tiempo ni lugar de observarse a sí mismo, por lo que suele ser incapaz de describir el proceso; no está con sus propios sentidos ni es dueño de su propia razón. Toda creación verdadera, la que perdura en el tiempo, sólo acontece mientras el artista se halla hasta cierto punto fuera de sí mismo, olvidado de sí mismo, en una situación de éxtasis. Sí, pero ¿en qué lugar, dónde se encuentra? Está inmerso en su obra, por supuesto. Llegados a este punto y aún sin haber creado una obra inmortal, me reconozco en esta observación. Escribir es para mí vivir otras situaciones, vagar por otros mundos y olvidarme del propio, el real, el que duele. Me viene ahora a la cabeza el hartón de llorar que me hice cuando tuve que matar a un personaje querido y admirado al que había dado vida y con el que compartía aventuras. Según Zweig la creación adopta distintas formas de hacer. Uno puede ser como Mozart, genio de nacimiento, naturalmente sublime, o como Beethoven, trabajador infatigable, siempre retocando y enmendando composiciones. También se da el caso del genio casual, del hombre que, aun siendo mediocre, crea un día algo maravilloso. Puede concluirse que las obras inmortales nacen casi solas o se hacen con mucho esfuerzo o ocurren por pura casualidad, aunque lo común es que en el artista se mezclen los tres supuestos.

miércoles, 9 de octubre de 2013

El eterno masculino... y femenino

La revista Time publica un artículo sobre una encuesta hecha por científicos de la Universidad de Pensilvania denominada “El efecto Facebook”. Se han buscado patrones de comportamiento de esta red social y se ha estudiado si analizando el lenguaje se puede saber la edad, el sexo o la personalidad. Una de las conclusiones ha sido la abundancia de estereotipos que hace que en un 92% de los casos sea fácil descubrir si quien habla es hombre o mujer. Ellas hablan más de compras y cuelgan fotos en las que salen guapas. Ellos se interesan más por el deporte. Otro punto interesante es que se aprende menos sobre quién es una persona que sobre cómo quiere ser vista (atractiva, feliz y exitosa). Volviendo a los estereotipos, ¿nos los sacaremos algún día de encima? Dejemos a un lado los hombres, bien considerados en todas partes, y centrémonos en las mujeres que, desde que el mundo es mundo, han sufrido crónicamente el desprecio, la falta de libertad y el aislamiento intelectual. Pertenezco a una generación que luchó por los derechos de todas, que tuvo a su disposición los primeros anticonceptivos, el acceso fácil a trabajos remunerados, los abortos posibles en Londres y, sobre todo, un trato igualitario que nos ganamos a pulso. Si nos fijamos en la sociedad actual podemos afirmar que en Occidente, de 40 a 50 años después de la liberación femenina, hemos dado marcha atrás. Es tan evidente en todos los ámbitos que duele a la vista. Muchas, como yo, no retrocederemos jamás, pero las nuevas generaciones se han quedado en el camino. ¿Qué hemos hecho mal? ¿Es culpa de los políticos, que no aplican correctamente la ley y a menudo la hacen retroceder (aborto)? ¿Es culpa de la abundancia de recién llegados que aportan culturas machistas? ¿Es culpa de la educación deficiente que se da en las escuelas y en casa? Probablemente de todo un poco, pero principalmente de las mismas mujeres. Nacemos en inferioridad de condiciones; lean sino la Biblia o a Aristóteles, por poner solo dos ejemplos entre miles de ellos. Cuando uno nace por debajo de la media debe luchar más que otro para hacerse valer y alcanzar el nivel. Y una gran mayoría de mujeres se ha dormido. A veces me pregunto por qué o para qué las nacidas en los años 50 luchamos tanto…