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miércoles, 18 de junio de 2014

Una pincelada sobre Europa del Este

La historia creó una Europa del este y otra occidental. La cultura de Mesopotamia entró en Europa por los Balcanes. Sin embargo y a pesar de un reguero de cambios políticos, económicos y culturales, los países del este son aún la otra Europa, la pariente pobre, incomprendida e incómoda.
      En todo ese extenso territorio el denominador común es la extrema debilidad de las estructuras sociales, muy insuficientes para enfrentarse a la opresión política. Si le añadimos el estancamiento mental y económico y las migraciones, resulta un perfil nacional poco definido, con sociedades que cohabitan a copia de tensiones y etnias que sobreviven gracias a su fecundidad. Esta zona es todavía un polvorín de odios raciales, reivindicaciones históricas desfasadas, un gran retraso económico y una corrupción fuera de control.
      En Ucrania el colapso de una deplorable gestión gubernamental ha hecho estallar un buen número de pugnas (económicas, sociales) y la confrontación de grandes intereses nacionales con ambiciones personales y planes macro estratégicos de grandes potencias, como Rusia. Ucrania occidental tiene mayor diversidad industrial, pero carece de un mercado seguro como el ruso (sus productos no son vendibles a la UE, por calidad y gustos); mira a occidente, pero es una estafa, no es verdad. El ingreso per cápita de los ucranianos es de 3700€/año. El país necesita a Moscú para la energía y las finanzas, y las ideas de grandeza de Putin pasan por Ucrania, Bielorrusia y el Kazakhstan. Ucrania está pues ligada a Moscú, que la ayuda sólo si acepta sus condiciones, pero sueña con la UE, que le reclama una reforma a fondo de la administración pública y le impone un reajuste económico que la hará agonizar durante décadas. De Guatemala a Guatepeor. La resolución del conflicto es imprevisible en una zona donde las reglas del juego son las de la jungla.
(extracto de una conferencia privada del periodista de origen rumano Valentín Popescu)