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miércoles, 12 de octubre de 2016

La "magia Botox" en la migraña

Quien más quien menos conoce la toxina botulínica, famosa por la marca BOTOX®, y sabe que corrige las arrugas de expresión gracias a su efecto paralizante del músculo. Esta substancia tiene además numerosas aplicaciones: estrabismo, dolores vertebrales, sudoración intensa, contracciones musculares involuntarias anómalas, incontinencia urinaria en parapléjicos… Pero vamos a referirnos a su eficacia en la migraña crónica.
   Consiste esta en un síndrome de prevalencia familiar, con ataques recurrentes de dolor de cabeza, intolerancia a la luz y al ruido, náuseas y/o vómitos, durante 15 o más días al mes. El bótox en este caso permite sobre todo reducir la intensidad del dolor. Se administra en unos 12 a 30 puntos de la cabeza en inyección subcutánea o intramuscular poco profunda, bastando de 100 a 150 unidades (una ampolla o una y media) con una frecuencia trimestral. Las contraindicaciones son escasas, pues el tratamiento es local y no suele absorberse en sangre.
   Aunque no se conoce su causa exacta, parece ser que la migraña deriva de una hiperexcitabilidad de la corteza cerebral occipital, o sea de un problema neurogénico, y no vascular como se pensaba antes. Por ello las investigaciones se han encaminado a fármacos que actúan sobre las terminaciones nerviosas.
   Aún no se ha sacado al bótox todo su potencial, precisándose para ello estudios de mayor calidad. Sin embargo su amplia difusión va por delante de la evidencia científica, un peligro si se recuerda que se trata de una potente neurotoxina de efectos desconocidos a largo plazo.