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martes, 9 de agosto de 2016

Transhumanistas y amortalidad

El ser humano puede hoy intervenir en su propia evolución porque posee los medios para hacerlo. Se trata de no dejar nada al azar y de anticiparse, tomando las riendas de aquello que le atañe en todas las áreas posibles, intentando por encima de todo mantener la democracia, impulsar la justicia social para que todos tengan acceso al progreso y evitar los riesgos ligados al mismo: sanitarios, medio ambientales u otros.
Esto es lo que promulgan los transhumanistas, que valoran el progreso en cuanto a que permite vivir más tiempo y con más salud, incrementa las capacidades sensoriales, motrices y cognitivas,  permite ser feliz y más empático y también reducir los riesgos que amenazan a la humanidad.
Los transhumanistas no buscan la inmortalidad, sino la amortalidad, eso es, alargar la vida para poder llevar a cabo todos los proyectos que no caben en un periodo de vida actual. Quieren poder elegir el momento de su muerte. 
Para conseguirlo se preparan para un tipo de vida post humano (con capacidades mentales y físicas que superan las de cualquier humano). ¿Cómo lo conseguirán? Con nanotecnología molecular, ingeniería genética,  inteligencia artificial, terapias anti-envejecimiento, dispositivos neurológicos, vestimenta computerizada…
¿Un ser humano cibernético? Tal vez. ¡Adelante el tecnoprogreso!

 (foto libre de www.foter.com)